22.8.07

FRONTERA INVISIBLE, JORGE WITTWER, TEXTO CRITICO POR CLAUDIO GALENO


FRONTERA INVISIBLE Instalación de Jorge Wittwer en Galería de Arte Imagen. Antofagasta, septiembre 2006. “Si no fuese por la Guerra del Pacifico, yo no seria chileno, seria boliviano!” Esta frase, del artista visual Jorge Wittwer, manifiesta el espíritu de la instalación Frontera Invisible. Frontera como concepto puede ampliarse por un lado a la idea de indefinición de limites de las culturas originarias, para quienes la idea contemporánea de una línea divisoria entre dos estados, no existe. Asimismo el velado origen boliviano de Antofagasta, y su progresista actualidad, crean una nueva dualidad que apunta a la amnésica contemporaneidad y según el artista, hacia una necesidad de hacerse cargo de la memoria y del conflicto. La obra muestra al artista atento a la contingencia derivada de las actuales relaciones de Chile, con Bolivia, producto de los requerimientos energéticos de nuestro país, escaso de políticas de autosuficiencia energética, y dependiente del gas producido en Bolivia, uno de las mayores reservas energéticas de Sudamérica, ha creado un espacio que renueva la memoria local. La constante inquietud del pueblo boliviano por mar, bajo lemas como “gas por mar”, es trasladada por Wittwer a un obra in situ que se sostiene en la tensión generada entre las dos carencias. Apropiadamente Wittwer instala en la Galería de Arte Imagen, una antigua casa que contiene la tradición arquitectónica del Antofagasta del siglo diecinueve. En ese entorno se dramatizan recreaciones, en la línea de las novelas gráficas, relatando el conflicto con Bolivia en la región de Antofagasta, desde el desembarco con el buque Blanco Encalada, hasta la Batalla de Topater en Calama. De este modo el artista incursiona en técnicas contemporáneas, articulándola al comic, confeccionado el relato utilizando la técnica de los “tags”, o “chapas”. En ese ambiente, el artista, constante investigador de lo cotidiano, nuevamente utiliza elementos de lo doméstico, en este caso bajo el simbólico bidón de gas. En la obra estos bidones, suspendidos se convierten en peligrosas urnas sagradas, como piezas arqueológicas, impronta de una disputa, llevada a cabo inicialmente en Antofagasta. En otro espacio, se genera el otro punto de tensión a través de un video que incursiona en el borde mar de Antofagasta. El artista con su mirada crítica, acentua el deterioro de la relación de la ciudad, originalmente fundada en territorios bolivianos, con el mar celosamente guardado por los chilenos, cuestionando la actualidad de las imperturbables posiciones de Chile y Bolivia frente a sus insuficiencias. De esa forma se crea un frió paisaje, que succiona al espectador, acentuado por la textura cristalina de un ejercito de botellas plásticas cargadas con el preciado mar, nuevas ánforas resguardadas, premio final del conflicto aun sin desenlace acontecido en la actual frontera invisible. La performance fotográfica del artista, sella la instalación, con auto retratos de época, basados en una investigación sobre posturas del cuerpo en fotografías de combatientes de la Guerra del Pacifico, sumada a una imagen del autor publicada en El Mercurio de Antofagasta en la cual Wittwer posa junto a una señalética de una calle fundacional del centro de Antofagasta, donde se puede leer Manuel Baquedano, uno de los muchos próceres de la Guerra del Pacifico, utilizados para nombrar el casco central de la ciudad, resguardando la memoria del conflicto. Claudio Galeno Master Historia, Arte, Arquitectura, Ciudad.